Vuelta 8ª: 10-11 de junio 2006
Es difícil contar algo de una vuelta donde no ha habido incidentes ni agobios. No suena creíble. Pues bueno, este año la distribución de las etapas ha variado y el recorrido ha resultado mucho más relajado que en los años anteriores. El primer día se hizo una vuelta desde Albatera (Alicante) hasta la costa y volver. Nos fuimos a comer paella en Denia, y por la tarde también se hizo un recorrido circular desde el despegue de Pego. Las condiciones eran muy buenas y algunos hicieron el circuito: Pego, Denia, Gandía. Al día siguiente fue la etapa estrella de todos los años: Pego-Valencia. Despegaron la práctica totalidad de los pilotos, sin grandes dificultades gracias a la ligera brisa, y el recorrido hasta el Saler fue factible para la mayor parte de pilotos. Culminamos el evento con un sabrosísimo arroz a banda y traca final. Había más de 25 personas en la comida y el ambiente era de euforia general. El año que viene seguiremos mejorando.
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Echo-Val Louron, agosto 2005
Entre el 6 y el 13 de agosto estuvimos de tourné por los inacabables Pirineos. Eramos 16, pero conseguimos organizarnos y todo. Empezamos en el Valle de Echo, aunque la zona volable más cercana en esos días acabó siendo Accuse (Francia) así que, en cuanto nos hicimos unos vuelecillos muy amenos por allí, pensamos en irnos a Val Louron, que era la segunda etapa de nuestra gira. Val Louron suele tratarnos bien, aunque nos asustó un poco al principio recibiéndonos con una tarde/noche de lluvia sin piedad. A pesar de la lluvia, conseguimos celebrar un cumpleaños mientras esquivábamos el agua y, aunque amanecimos casi flotando sobre la marisma, al día siguiente VOLAMOS. Seguimos volando incansablemente durante el resto del tiempo, incluso el último momento del día de volver, que siempre suele salir malo en concordancia con el humor general. El lugar es tan de fábula que hace daño a la vista, y si hubiéramos encontrado duendes y hadas les habríamos saludado tan normal. Los niños tenían lago, piscinas y parque infantil, aunque acabaron prefiriendo volar. Hay zona de pic-nic al lado de la toma, entre otras comodidades, por no hablar de la inmensidad del aterrizaje y la suave ladera del despegue. Se vuela a todas horas y si quieres más fiesta tambíen hay sus momentos y lugares (pausa para secar lágrima de añoranza, ¡¡¡snifff!!!). El ambiente del grupo fue simplemente genial y el apoyo de los no voladores fue un puntazo. Conseguimos divertirnos todos, y tenemos varios miles de fotos (en sentido literal) para ver y re-ver. Tres del grupo volvieron con un año más, y nos dieron excusa para celebrar las respectivas fiestas. También es necesario recordar a nuestros ya habituales compañeros de viaje. Este año fueron Felipe III (nuestro siempre amado jamón que fue víctima de un vil secuestro el penúltimo día); y Pelayo (el lomo que tan buenos momentos nos hizo pasar). Como pruebas se aporta un pequeño avance de fotos que se pueden ver AQUÍ. El año que viene pensamos superarnos.
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CASTALA (Almería): del 3 al 8 de diciembre de 2004
Los días 5 y 6 de diciembre
(domingo y lunes), se ha celebrado la concentración que el club de
parapente de Almería organiza cada año en estas fechas. Como
no puede ser de otra forma, la representación de nuestro club no faltó
y ya el viernes día 3 por la tarde salieron los primeros para dejar
claro nuestro interés con nuestra presencia. A lo largo del sábado
y el domingo, el Club Coll-Vert fue aumentando sus efectivos hasta llegar
a una digna muestra de sus pilotos.
A pesar de que los agricultores almerienses están encantados con las
concentraciones de parapente, porque hay que ver el agua de lluvia que recogen
gracias a nuestra presencia, se pudo volar, algo...
El sábado por la mañana se voló en Guainos, un pueblecito
de la costa que tiene sus laderillas allí a nuestra disposición.
Gracias a un piloto local que nos acompañó a volar allí,
ante la evidente dificultad para volar en Castala, fue posible hacer los primeros
vuelos de contacto con la zona.
El domingo se empezó a volar en Castala, hasta que las nubes tomaron
posiciones en el despegue, y a lo largo de toda la ladera. La falta de visibilidad
alcanzó hasta hacer difícil ver la manga en el despegue. Pensamos
que como criterio de mala visibilidad nos parecía suficiente, y no
despegamos. La peña en general no se desanimó del todo, y hubo
gente saliendo esporádicamente durante todo el día, amenizando
así a los que esperábamos en el despegue a que aquello abriera.
El lunes, segundo día de la concentración, la nube nos tomó
la delantera a todos, a pesar de que empezamos a subir antes al despegue.
A medida que subían los remontes, se podía vez cómo las
nubes avanzaban y nos ganaban. Cuando llegamos arriba ya había quitado
el paisaje y habían puesto el telón de humo blanco. Los que
se desenvuelven bien a base de brújula, intuición, o sonar casero,
despegaron. El pescado estaba vendido de todas maneras, y nuestro interés
en la contemplación de la pantalla blanca no nos duró mucho
tiempo, así que comimos fenomenal en las Alpujarras.
Fue una lástima que una concentración tan bien organizada como
ha sido ésta (remontes a discreción, camisetas, bocatas, colaboración
de los organizadores, buen ambiente, etc. etc.), haya tenido la meteo en su
contra. Se merecía buenas condiciones que hubieran permitido una exuberante
demostración de vuelo de los pilotos que han acudido de todas partes.
Al día siguiente a la concentración, martes, fuera de programa,
los cuatro gatos que nos quedamos por allí manteniendo el pabellón,
intentamos de nuevo ganar la carrera a las nubes y nos subimos al despegue
por la mañana, nada más llegar. Las nubes se iban acercando
mientras íbamos subiendo, pero esta vez ganamos nosotros (por poco,
hay que decirlo). Despegamos rápidamente, viendo lo que se nos venía
literalmente encima, y pudimos volar de nuevo en Castala. Las nubes estaban
por allí, pero aún era posible sortearlas (más o menos),
manteniendo una visibilidad aceptable para saber dónde estaba la ladera
y la toma, y ver a trozos un paisaje deslumbrante. Con el buen rollo del vuelo,
nos fuimos rápidamente a Zújar para ver si el Jabalcón
se marcaba el detalle de dejarnos volar algo más. Llegamos sobre las
cuatro de la tarde, pero no hubo suerte. El poniente soplaba de forma disuasoria.
Nos encontramos allí con los últimos de Castala, que habían
tenido la misma idea que nosotros y decidimos celebrarlo con una buena cenita.
Eso sí, durante la cena hablamos de vuelo.
El miércoles, hoy, ha sido muy fácil decidir que había
llegado el momento del retorno. Desde primera hora de la mañana el
Jabalcón ha aparecido envuelto en nubes (lo de este puente con las
nubes ha sido algo repetitivo), y con vientos no muy volables (si se diferencia
en algo volar de ser arrastrado). El retorno ha sido tranquilo, por tanto,
y hemos decidido ofrecer nuestros servicios a las comunidades de regantes,
o les amenazaremos con irnos a volar al Sahara. Hablando de agricultura: ¿alguien
quiere alquilar un genuino naranjo valenciano?.
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MILLAU (la Francia): del 7 al
14 de agosto de 2004
Ver fotos (¡¡era
verdad!!)
Dentro de la serie de complicadas maniobras
de desconcierto, con las que el personal de este club intenta despistar definitivamente
al pobre infeliz que pretenda seguir la pista de nuestros viajes y correrías,
ESTE VERANO NO HEMOS
IDO A CASTEJÓN (lugar que hemos anunciado como destino invariable para
el verano desde que los dinosaurios dominaban la Tierra). Nos hemos ido a
MILLAU, lugar de vuelo emblemático en el centro-sur de Francia.
El lugar es como un gran centro comercial del vuelo libre, salvando las distancias.
Todo está previsto, preparado y orientado al vuelo, incluso los que
no vuelan acaban haciéndolo por medio de las cien mil ofertas de biplazas
que hay en chiringuitos que están por todas partes. Todo es cómodo:
despegues a varias orientaciones en la misma colina (de unos 400 m.), con
su césped, sus paneles informativos, vallitas para dividir espacios,
zona de párking de guay, etc., etc. Los aterrizajes diversos, con y
sin turbulencias, a gusto del usuario; el más grande al lado de nuestro
cámping (por supuesto), aunque hay oferta variada de cámpings
por los alrededores. Desde nuestra tienda era posible ver hasta la manga del
despegue principal y, por supuesto, el aterrizaje en primera línea.
El cámping con multiactividades de animación como para estresar
al niño más resistente, y los alrededores realmente pa-ra-di-si-a-cos,
en seis palabras. Y como nada es perfecto, les falta aún mejorar el
sistema de control de meteo y vientos, que parece mentira estos franceses,
con la tradición aeronáutica que tienen y aún no se pueden
hacer reservas de viento en condiciones para la semanita de estar por allí
haciendo gasto (sobre todo eso).
Como se deduce del comentario, el tiempo no acompañó del todo.
Los días que había prevista borrasca terrible volamos bastante
bien, y los que se supone que mejoraba nos valió la pena conocer los
impresionantes alrededores. Balance: dos días buenos de vuelo, dos
o tres más de perseguir vuelo con diferente fortuna, y el resto para
excursiones variadas que bien valían la pena.
En general, el lugar es fantástico para todo el mundo: voladores de
diversos niveles, y acompañantes con diferentes expectativas. Vale
la pena ir provisto de avituallamiento de casa (comida, tabaco, bebida, etc.)
o de mucha pasta gastadera sin mirar, en su defecto (los euros allí
cuentan de otra manera). A nosotros nos vino muy bien la compañía
de Felipe II que nos solventó bastantes comidas, y es que un buen jamón
siempre alegra los viajes. Por lo demás, Millau es un sitio es cómodo
y muy disfrutable. Se merece visita e incluso repetición.
6ª Vuelta en Paramotor a la Comunidad Valenciana: 26 y 27 de junio de 2004
La meteo se portó este año y nos dejó volar todas las etapas un total de 200 Km. repartidas en 4 etapas que cada una tuvo su encanto. Han participado alrededor de 15 pilotos en cada etapa, aunque el número de inscritos ha sido muy superior debido a que no todos han podido estar en todos los tramos.
El sábado 26 amaneció
sin nada de viento y despegamos desde Torrevieja en dirección a Santa
Pola. El vuelo era como casi todos los de costa: muy bueno, sin meneos y a
frenos libres. Ibamos en grupos de 3 o 4 paramotores y, a
mitad del camino, como teníamos todos bastante gasolina, nos juntamos
para ir todos en grupo. Al llegar a Santa Pola, aterrizamos todos perfectamente
en la primera playa para no molestar a la gente que tomaba el sol. La comida
en Santa Pola (paella de marisco) nos retrasó un poco y tuvimos que
ir a contrarreloj para iniciar la segunda etapa desde Pego a Valencia. Algunos
despegamos un poco tarde: al rededor de las 20 horas y otros despegaron muy
tarde casi las 21 horas para hacer 70 Km. Gracias al viento de sur nos costó
casi 2 horas llegar a Valencia, y por el viaje pudimos contemplar una de las
maravillas de nuestra comunidad y es el atardecer en la Albufera (Raúl
de Soria me dijo por radio: "esto es maravilloso es uno de los vuelos
mas bonitos que recuerdo")y claro, después del atardecer
viene la noche, y la noche nos cogió a los que no habíamos terminado
la etapa (vuelo a la Luna de
Valencia) aterrizando todos perfectamente: uno en la playa de Gandía,
otros en Cullera, otro en el Prellonet, otro en el Saler y los demás
llegamos a Valencia. La recogida de la gente fue un poco larga y nos pusimos
a cenar a las 12 y media de la noche. No pudimos ir a tomar una copita porque
estábamos todos rendidos y el domingo teníamos que madrugar
un poco para ir a Castellón.
El Domingo 27 amaneció
igual que el sábado: sin casi viento, y rápidamente nos fuimos
a Castellón para despegar desde el aeródromo. Hubo que avisar
a la torre de control para que no saliera ninguna avioneta hasta que saliésemos
todos. La etapa era de 60 Km desde Castellón a Puzol.
La brisa no se metió muy fuerte y la velocidad de crucero era de 33
km/h, el tiempo estimado del recorrido era de 1 hora y media. Unos iban a
poca altura (50 metros) otros a 100 metros y otros a 150 m. Unos corrían
mas que otros y
era muy divertido pasar a unos y luego te pasaban otros. Todo iba muy bien,
nos faltaban 5 Km cuando a uno del lugar se le estropeó el motor y
aterrizó sin ningún problema el la playa del Puerto de Sagunto
y todos los que iban detrás de él creyeron que ya habían
llegado. Hicieron dos o tres pasaditas por la
playa y aterrizaron junto al averiado. Mi sorpresa fue que detrás de
mí (yo soy Tino), que venían muchos, no llegó nadie más
al aterrizaje oficial donde nos estaba esperando LA TELE, y así que
tuve que decir unas palabritas a esta gente después de hacer unas pasaditas
y aterrizar sin ningún problema, aunque había que afinar mucho
porque estaba la gente en la playa y "la tele" estaba "al
loro". Después de recoger a la gente que había tomado
en el otro sitio hicimos la comida de despedida. Se hizo un poco tarde y la
gente se tenia que ir a casa. Sólo los que vivimos en Valencia hicimos
la etapa de la tarde desde Puzol a Valencia. Fue un paseo y no había
casi nada de viento. Aterrizamos a las 8 de la tarde. Cuando llegó
la furgoneta al lugar de aterrizaje (playa de la Malvarrosa de Valencia) cargamos
los motores, los parapentes, todos los trastos que nos acompañaron
en el viaje de este fin de semana y nos fuimos a nuestra sede del club para
descargar todo, hechos polvo, cansados pero con la
satisfacción de haber realizado y organizado la 6ª VUELTA A LA
COMUNIDAD
VALENCIANA. En ese viaje al club ya íbamos preparando la 7ª que
esperemos
nos salga mucho mejor, ya que como dicen: de todo se aprende.
Agradecemos a WINDTECH,
PARAMOTORES AIRFER, PARAMOTORES CLEMENTE Y AREROBAT
por los regalos que nos dieron para los participantes de Soria, Burgos, Córdoba,
Sevilla, Alicante, Castellón y Valencia que sorteamos en la comida
de despedida.
No te pierdas las fotos. NOS VEMOS EN LA 7ª
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¿HEMOS
ESTADO EN ST. HILAIRE?
ver fotos viaje Alpes- St.
Hilaire 2003
¿Hemos
vuelto?
El caso es que el 12 de septiembre de 2003, un grupo de 7 valerosos parapentistas
valencianos 7, partieron raudos hacia los Alpes, empotrados en una furgoneta
con sus 7 parapentes, equipajes, tiendas de campaña y demás
material de supervivencia, para los 10 días que íbamos a pasar
¡¡¡juntos!!!. El objetivo era volar todo lo posible
por cualquier lugar donde hubiera un desnivel entre Valencia ciudad y St.
Hilaire du Touvet, destino final.
Aunque está feo, y sobre todo al principio del relato, hay que decir
que volamos TODOS los días, varias veces. El tiempo ha sido espléndido,
el entorno y las condiciones exquisitas, y el grupo de gente sensacional (una
de estas afirmaciones puede que no sea del todo cierta).
Amanecimos el sábado 13 en Berga (http://www.parapentespais.com/CAST/parapent/index.htm
- http://www.paracat.org/cat/clubs.htm
), y allí se inició la tanda de vuelos, con un planeito agradable
desde la 1ª María. Después de un bucólico refrigerio
en el parking del mejor Mercadona que encontramos, emprendimos la tarea de
localizar la siguiente zona de vuelo en el sur de Francia. Recorrimos caminos,
valles, llanuras y collados del sureste francés, donde se vuela a mansalva
continuamente, intuyendo maravillosos despegues y desconocidos aterrizajes,
para llegar finalmente a pernoctar en una acogedora zona de servicio de la
autopista, muy bien situada en las cercanías de Montpellier, que contaba
incluso con descampado y arbolitos (no nos conformamos con dejar caer nuestros
huesos en cualquier parte).
Después del reparador sueño, amenizado por el continuo susurro
de los coches de la autopista, los cencerros de las vacas y los disparos de
los cazadores, tomamos camino hacia Annecy, en el corazón de los Alpes
franceses.
En Annecy cambiamos de dimensión (creo que Felipe, el jamón
que llevábamos para comer, tenía algún alucinógeno).
Alguien abrió un libro de postales y nos metimos dentro sin darnos
cuenta. Bonito hasta el empalago. Un valle alargado, rodeado de montañas
altas y VERDES, con un enorme lago en el centro. Los lugareños además,
para mayor ensañamiento, se empeñan en llenarlo todo de macetas
con flores de colores.
Localizamos el despegue de Montmin a toda velocidad (http://www.rocdechere.com/parapente.htm
- http://robert.jeantet.free.fr/
), y nos encontramos con un lugar perfectamente acondicionado para el vuelo
(más allá de la moqueta: materiales antideslizantes
y ligeramente acolchados recubriendo la zona de despegue). Unos 1000 metros
de desnivel, una brisa suave y constante, y un paisaje de lujo (montañas,
árboles, lago…). En cuanto pudimos cerrar la boca y secarnos
las babas, nos preparamos para despegar. El vuelo era agradable, con ascendencias
registradas de hasta +3’8 m/s, perfectamente girables si no te quedabas
en estado bobo mirando el paisaje. El aterrizaje no desmerecía la zona
de despegue (césped y esas cosas que hay en el norte), y a partir de
ahí entramos en estado de éxtasis crónico.
Al día siguiente seguimos explotando las posibilidades de la zona,
con vuelos desde el despegue de Planfait, de menor desnivel: 400 m., como
primer vuelo del día, y vuelta al impresionante Montmin.
El martes 16 de septiembre, hicimos una escapada a Chamonix. Si Annecy fue
el éxtasis, Chamonix fue el clímax (http://www.chamonixleguide.com/chamonix/rubriques/les_grandes_voies.htm
- http://www.lesgratteciel.org/modules.php?ModPath=ppm&ModStart=ppm&cat=Chamonix
).
Subimos con el funicular hasta el despegue de ... (el nombre fue lo de menos),
y desde allí despegamos sobre las 12’00 h. El viento en el despegue
era casi 0, y durante el vuelo sólo pillamos alguna pompilla, pero
¡¡QUÉ VUELO!!. Las laderas inclinadas recubiertas de enormes
pinos tipo caja de pinturas (¿eran pinos?), y delante: El Mont-Blanc,
cubierto de nieve y un enorme glaciar que baja hasta el valle. Im-pre-zi-o-nan-te.
Para seguir con el encantamiento, el aterrizaje estaba totalmente acondicionado
para la actividad, con información sobre la zona de vuelo, en una especie
de gran parque público muy cerca del casco urbano, y con la escuela
de vuelo correspondiente en las proximidades. Las comparaciones son odiosas.
Después de la visita a Chamonix, Annecy nos pareció el retorno
al hogar. El miércoles 17 hicimos el vuelo de despedida de ese fantástico
lugar, y nos pusimos de camino a St. Hilaire du Touvet, nuestro lugar de destino
final para asistir a la Copa ICARO (http://www.coupe-icare.org/index.php
). Allí se celebró nuestra llegada esa tarde, con la exhibición
de acrobacia aérea de un avión que pretendía impresionarnos
(¡a nosotros! ¡después de volar en Chamonix!).
Para mantener y aumentar el nivel de todo el viaje, St. Hilaire fue el desparrame
total. El jueves, viernes y sábado fueron una constante entrada de
sensaciones, información, imágenes y actividades relacionadas
con cualquier cosa que pueda levantar los pies del suelo durante un ratito.
No hubo tregua: Volar; volar; visitar los stands de la feria (están
todos); ver exhibiciones de acrobacia de todo tipo (voluntarias e involuntarias)
en el despegue: parapente, ala delta (speed gliding), avión, planeador,
salto en parapente y con paracaídas desde un helicóptero, salto
base,…; llegar a tiempo al festival de cine del aire; y fiesta en el
despegue por la noche (si podías). Fue una especie de inundación
aérea, bastante agradable por cierto.
El despegue está al lado de la feria, y se acondiciona con una carpa
con barra de bebidas, música y comentarista que va dando información
sobre todo lo que pasa (“mejores jugadas” incluidas),
y las actividades que se van a hacer. También hay una fuente, y la
zona para despegar está acordonada para que no molesten los visitantes
a los pilotos.
El vuelo adolece de masificación de aeronaves, lo que puede resultar
algo engorroso, como mínimo. Eso se compensa con un paisaje realmente
bonito, con el Mont-Blanc al fondo a la izquierda del despegue, una ladera
imponente con inmensos paredones de roca, bosques, funicular (y cascada en
años con más agua que éste), y mayor o menor intensidad
en las ascendencias en función de la hora que sea y de las ganas de
movimiento que se tenga para salir en horas punta.
El aterrizaje es sencillamente insuperable: con césped (a esas alturas
era requisito mínimo), señalizado con su diana bien dibujada,
mangas y banderas, zonas de plegado preparadas con gravilla, y en la acera
de enfrente cafeterías con terraza, escuela de parapente y ¡atención!:
autobús que lleva gratis a los pilotos hasta el despegue (se
acabó sortear quién sube la furgoneta!!!). Sin palabras…
El sábado se celebró el concurso de disfraces de parapentes
y alas delta, que es imposible de describir porque hay que ir a verlo. Siguieron
las acrobacias variadas, y el fin de fiesta para nosotros consistió
en irnos de cenita carnívora y cantarina.
El domingo tuvimos que volver…, en St. Hilaire siguieron sin nosotros…
Nosotros no queríamos despertar… La furgoneta tampoco quería
llegar y reventó una rueda por Castellón… ¿Por
qué hay que volver si aún te diviertes? Se rompió el
encanto.
El choque con la realidad ha sido muy duro. Es como volver de otro planeta.
AVISO: Si te acercas a cualquiera de los participantes en este viaje,
en un plazo inferior a tres meses, corres un serio peligro de que te lo vuelvan
a contar todo, vuelo por vuelo ¡¡¡Y volamos todos los días!!!.
El que avisa no es traidor.
Las fotos aparecerán pronto en la web. Para hacer boca se pueden ir
visitando los links que aparecen en el texto. Sintiéndolo mucho: esto
no acaba aquí.
(Volver
arriba) ![]()
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VILLAR DEL ARZOBISPO, 26-27 ABRIL: Liga Valenciana de Parapente, y Concentración.
Concentrados estuvimos desde
el sábado hasta el lunes. El tiempo nos respondió principalmente
el domingo y pudo celebrarse la prueba. Se hicieron distancias considerables,
llegando hasta la localidad de Alpuente. La participación fue muy buena.
En la competición se inscribieron 17 pilotos, y un total de 29 quedaron
registrados en la concentración. La presencia de todos los clubes de
la Comunidad Valenciana, demostró que hay ganas de volar y de poder
compartirlo con los colegas. Aunque cada uno de nosotros nos mantenemos en
nuestras laderas habituales, ha quedado claro que las visitas al vecindario
nos motivan y hay buen rollo.
Nuestro club era el encargado de la organización, pero sin la activa
y fundamental colaboración del club de parapente Valencia, nunca hubiera
sido posible difundir, preparar y coordinar toda la actividad en el nivel
que se hizo.
Parapentes y paramotores llegaron a convivir en armonía (¡!),
y el fin de semana largo dejó muy buen sabor.
Resumen y datos:
INSCRITOS: 29
El Sábado 26 NO se voló en la zona, sólo en Aras de los Olmos un vuelo turbulento de poniente.
El Domingo 27 se pudo realizar
la siguiente manga:
Competidores Despegados: 17
1) Despegue Villar
2) Losa del Obispo
3) Cruz Cerro Castelar
4) Peñas de Dios (Higueruelas)
5) La Yesa (Pueblo)
TOTAL: 31.1 Km
Clasificación:
Nº NOMBRE Km's NOTAS
1º Miguel Abella 31.1Km GOL.
Llegó hasta Alpuente
(22.2 Km lineal desde el Despegue, casi 40 Km acumulados. Máx altura
1861m.
Ganancia Altura 1167m).
2º Chema Marco 21 Km
3º Hector Verdú 19 Km
Este día se voló en Paramotor por la mañana y por la tarde, al igual que el Lunes 28.
El Lunes no se realizó prueba, ya que muchos no tenía vacaciones, aun así hubo gente que se fué hacia Higueruelas.
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PUENTE DE SEMANA SANTA 2003: CORDOBA (Rute, Lucena, ¡¡¡Abdalajís!!!!!!!!!!!!!)
Del 17 al 21 de abril estuvimos
por tierras cordobesas, ¿que a qué fuimos? pues a volar. Esa
era la intención.
Con tan loable cometido alquilamos un precioso cortijo de estilo rústico,
en la ladera de un monte, con maravillosas vistas a un bucólico valle
con amplio pantano. Ni de diseño.
De esta forma, las 20 personas que éramos (incluimos entre ellas a
4 niños de diferentes edades), más los 2 perros (a éstos
no los incluimos entre las personas¿?), pudimos amontonarnos civilizadamente
entre las habitaciones y cuartos de baño disponibles.
A pesar de que una nefasta previsión meteorológica nos amenazaba
(¡qué otra amenaza puede ser peor!), el viernes desafiamos a
los elementos que aún no habían llegado (lluvia, viento, por
ejemplo), y PUDIMOS VOLAR:
Los primeros vuelos fueron en LUCENA (digo primeros porque alguno repitió):
En general, agradable planeito de unos 300 mts., para aterrizar en un cruce
de caminos, por suerte poco transitados. Hubo algunos que fueron más
allá de lo agradable, y del "planeito", para marcarse unos
cuantos montones de metros por encima del despegue y recrearse un buen rato.
Tenemos gente así.
EL VUELO fue por la tarde, cuando llegamos a ABDALAJÍS, sin saber por
qué, ni para qué, ni cómo. Pasaban de las 19'00 h., aerología
incierta, realmente queríamos ir a Loja... ¿Por qué estábamos
llegando allí?¿Por qué no nos volvíamos a casita?.
La curiosidad nos llevó al despegue. Allí vimos que la gente
despegaba y se quedaba arriba. Quisimos hacer lo mismo: Y VOLAMOS. Contra
todo pronóstico nos encontramos con un despegue de los de "hacia
arriba". Suaves, constantes y frecuentes ascendencias. Una ladera que
remontar de unos 300 mts por encima del despegue. No disfrutar aquello era
imposible. La ausencia de aterrizaje en condiciones motivaba también
a no bajar. Nos recreamos en el aire y, poco a poco, fuimos aterrizando de
forma distribuida por la zona (somos viajeros curiosos).
Celebramos tan fastuoso día con una cena de confraternidad con la población
del lugar, en el mítico pueblo de JAUJA (totalmente cierto, ¡existe!).
El sábado fuimos a conocer la mezquita de Córdoba y el domingo hicimos una bonita excursión por un paraje natural de la serranía. Un par de parrilladas de sardinas y chuletas, contribuyeron a elevar nuestro espíritu en contacto con el medio rural.
El lunes, para que no se diga, pasamos de vuelta por Cenes de la Vega, y allí hicimos el vuelecito de despedida. Algún despistado, en vez de "vuelecito" se dedicó a girar térmicas, pero es que no había leído el programa del viaje.
Y lo mejor de todo, es que no pillamos caravana al volver!!!!!
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PUENTE EN GRANADA: 1, 2 Y 3 DE NOVIEMBRE 2002
Nos hemos ido de puente. Como buenos domingueros. Con la diligencia y exactitud en la planificación que nos caracteriza, salimos de Valencia el jueves a las 19'00 h. rumbo a Granada, con la sana intención de pasar un bonito y volátil puente. Después de recoger en Alicante al séptimo integrante de la expedición (el pardillo que iba a zamparse los remontes, atraído por el cebo de "un fin de semana diferente" -y es que turnarse para bajar la furgoneta es un rollo-), y de una cena que quiso ser "rápida", llegamos a Granada a las mil: derrumbamiento general y a reponer fuerzas para el día siguiente.
El viernes fue un día absolutamente bucólico y pastoril para cualquier volador. Tres vuelos tres, en la maravillosa ladera de Cenes de la Vega. Despegue inmejorable con ligera brisa enfrentada; primer vuelo tranqui de toma de contacto; segundo ya termiquillo para quedarse, subir y disfrutar un buen rato, sin llegar nunca al sobresalto; y tercero -necesitado ya de carrera para despegar- de despedida del día, con el agotamiento de la satisfacción, saboreando las pompillas que quedan. Pudimos disfrutar de una auténtica exibición de acrobacia, a cargo de Félix Rodriguez (del equipo SAT), que fue un lujazo, y nos dejó claro cual es nuestra forma de plantearnos el vuelo. Entre nosotros, alguien pensó en aprovechar para consultar con Félix cuál es el mejor método para levantar de espaldas (supusimos que a él ya le sale bien), y mantener así una conversación de alto nivel sobre vuelo, es decir: de tú a tú. Nuestra natural timidez y modestia nos impidió darnos a conocer. Ya con todo el grupo reunido: (en total éramos 12 -voladores 7-), celebramos el día con una espléndida cena a nuestra salud.
El sábado, se concentró la emoción en un impresionante vuelo de 1.300 metros de desnivel desde Órgiva, en las Alpujarras. Además del desnivel, impresionaba el paisaje y la distancia a recorrer hasta el aterrizaje. También estábamos ya impresionados por la subida, con búsqueda de despegue incluída. El vuelo era toda una ruta y, aunque se llegaba con altura al aterrizaje, alguno prefirió sentirse diferente y conocer otros territorios, o sencillamente la orilla del río. Con la euforia del gran vuelo, empezamos a tomar cervezas, tapitas y raciones en el bar más cercano, hasta que se nos ocurrió que podíamos hacer un segundo vuelo. Menos mal que aún no se había hecho de noche, y que pudieron despegar tres de nosotros antes de que unas rachillas de brisa de atrás nos dejaran plantados a los otros cuatro. Total, a esas horas sólo pudieron repetir en calma total semejante vuelazo, y nuestro explorador particular tuvo que OPTAR por un aterrizaje en el pueblo, para conseguir hacerlo emocionante. Esa noche, la cena ya fue de jolgorio total, y "Federico" (el perro de uno de los intrépidos) se llevó literalmente la mejor parte, en forma de viandas variadas (ha decidido que su dueño debe ir a volar SIEMPRE).
El domingo el viento era ligeramente huracanado por lo que, después de considerarlo durante un momento, volvimos a casa. "Federico" no lo terminó de entender: ¿no iba a haber otra cena?.
Las fotos de tan fabuloso evento, podrán verse pronto en esta web. (Permanezcan atentos a esta pantalla)
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FIN DE SEMANA EN ZÚJAR (Granada): 18,19 Y 20 DE OCTUBRE 2002
El otoño es para el Sur, y nos fuimos a pasar el finde a Zújar y saludar al cerro Jabalcón, que tan buenos ratos nos ha hecho pasar. Alquilamos una bonita casita en Baza, el pueblo de al lado, y allí que nos fuimos el destacamento Coll-Vert (7 voladores/as selectos/as). Llegamos el viernes por la noche, zombies perdidos, pero pudimos descansar lo necesario porque el día siguiente lo iba a merecer.
El sábado por la mañana llegamos a Zújar y desayunamos entre los silbidos del viento que ya sonaba, y los balanceos de los árboles más próximos. Al borde del ataque de pánico, nos reunimos con Andrés Casanova y la gente de su escuela (únicamente acudieron unos 30), y tomamos la decisión de emigrar a Cenes de la Vega ¡pero YA!: allí estaba bien. Después de mandar un vehículo ligero como avanzadilla para comprar carne para la comida (lo primero es lo primero), el grueso de la tropa se encaminó a la zona de vuelo, y se voló a placer. Mientras en el supermercado era difícil remontar posiciones (cola de la carne, cola de la caja), en el despegue había una brisa suave que te llevaba de la mano para pasear tranquilamente por la ladera y el vallecito. Entre subida y subida, el trocito de carne, bien regado con vinillo, reconfortaba los ánimos. Es lo que tiene la buena organización: buen viento, buena comida, buen sitio... Tras la última recogida, Ramón Morillas nos deleitó con unas bonitas piruetas con el paramotor en el campo de aterrizaje. Y hay que ver qué cosas hace la gente para aterrizar con un paramotor!!!. Volvimos a Zújar y, después de un baño al aire libre en la piscina de agua templada, nos dispusimos a cenar como se merecía la jornada, en plan poblado de Astérix y Obélix (éramos 34).
El día siguiente hizo honor a su condición de día de retorno, y no se pudo volar en ninguno de los sitios que se nos ocurrieron, lo que nos permitió visitar el bonito castillo renacentista de Vélez-Blanco. Y es que a ver quién se atreve a decir que el vuelo embrutece.
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CONCENTRACIÓN EN VILLENA: 28-29 OCTUBRE 2002
El pasado fin de semana, estuvimos muy concentrados en Villena a pesar de existir una cierta dispersión al principio. El sábado salió, a las 7'15 AM!!!!!!!!, una avanzadilla de insomnes impacientes que salieron raudos para sustituir, ese día en Villena, el canto del gallo por el suave ronroneo del paramotor. Y volaron. El segundo grupo salió a una hora más piadosa (9'30 a.m.) y llegamos a Villena con los madrugadores ya aterrizados. El viento se empezó a poner algo fuerte y el grupo se desgajó de nuevo con un sector disidente que salió hacia Santapola. La actividad del grupo siguió diversificándose y llegaron a Villena dos ultraligeros de la rama más heavy del club. Así que la mañana de vuelo fue total: se voló en paramotor, en libre en Santapola, y en ultraligero. Por la tarde también pudimos disfrutar de la ladera de la Solana en Villena hasta que se hizo de noche. Todos estábamos contentos: todos volamos y en la cena celebramos a golpe de copa de vino el buen día.
El domingo por la mañana madrugamos para el primer vuelo en paramotor. La reunión fue concurrida porque llegó a haber nueve paramotores en danza. El viento en el despegue era escaso y variable, pero se voló bien y la jornada fue agradable. POr la tarde fuimos a volar en libre a Caudete. En la montaña han puesto molinos de energía eólica y da un poco de impresión verlos. La zona del despegue y la ladera están, de momento, libres y es el momento de aprovechar para subir por la carretera recién arreglada y volar allí mientras se pueda. No pudimos (no todo iba a ser perfecto). Desde el despegue pudimos contemplar un estupendo cumulonimbo que montó una tormenta guapa a pocos kilómetros de donde estábamos. Vimos también cómo un tornado recorría un campo a lo lejos. Ante tan espectacular paisaje, llegamos a la conclusión de que ya nos valía con esa vista aérea, y que mejor nos bajábamos antes de que se montara el pollo encima de nuestras cabezas... y nos fuimos a casa. Había sido un fin de semana completo y variado, y pudimos disfrutar del vuelo y del buen ambiente que, como siempre, hubo. (Y es que no tenemos abuela...)
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QUINTA
VUELTA A LA COMUNIDAD VALENCIANA EN PARAMOTOR.
Durante los pasados días 22 y 23 de Junio
tuvo lugar una nueva edición, y va la quinta, de lo que de manera un
tanto rimbombante nos gusta denominar como Vuelta a la Comunidad Valenciana
en Paramotor. Un tanto recelosos ante la posibilidad de condiciones meteorológicas
desfavorables, que ya en varias ocasiones anteriores dejaron fuertemente recortadas
las previsiones iniciales de vuelo, iniciamos la singladura con una representación
formada básicamente por los pilotos del club Coll Vert. Se unió
a la experiencia Paco Masa quien realizó el esfuerzo de desplazarse
desde Madrid, y nos acompañó también en la primera etapa
Paco de Elche, que como todos los años nos mostró su nuevo prototipo
de motor, cada vez más ligero y fiable.
En la primera etapa, iniciada desde la playa de Denia, pudimos volar hasta
Cullera, con una brisa ligeramente en contra que si bien no permitió
despistarse en exceso (el recorrido es largo, unos 60 km) tampoco impidió
disfrutar de toda la belleza de la costa, en un vuelo tranquilo, sin el agobio
de la limitación de carburante. Aterrizados en los primeros metros
de la playa de Cullera, el sacrificio de gratitud en forma de sabrosa paella
se hizo inexcusable.
Con el consiguiente descanso tras la comida, nos desplazamos en vehículo
hasta el aeroclub de Albalat, donde amablemente nos cedieron toda una pista
para el despegue del grupo (gracias a Vicente Nogués por el detalle).
Aquí se produjo el incidente más importante en el que, en una
desafortunada maniobra de despegue, se deterioró fuertemente uno de
los parapentes que estaban extendidos en el suelo, resultando ser el de nuestro
amigo madrileño, quien no pudo continuar el recorrido a pesar de haber
encontrado un parapente alternativo de urgencia. En la segunda etapa salvamos
la distancia entre el aeródromo de Albalat, ubicado algunos kms. hacia
el interior, en mitad de los campos de arroz y de naranjos, y la playa de
Pinedo, situada al sur de la ciudad de Valencia. Un viento intenso de levante
nos dificultó alcanzar la línea de costa, pero su tendencia
a amainar al final de la tarde, convirtieron esta segunda etapa en un inmenso
placer al permitirnos disfrutar de la visión incomparable de la Albufera
y sus alrededores, actualmente cubiertos por un manto verde del arroz a medio
crecer, el parque natural de El Saler con su singular pinada, y hasta la ciudad
de Valencia se veía especialmente hermosa a la luz del atardecer, disfrutando
de una incendiaria puesta de sol antes de tomar tierra.
La segunda jornada la iniciamos con un temprano desplazamiento hasta Benicasim-Castellón,
donde nos habían dado permiso para despegar desde su aeródromo
(gracias también a sus responsables), lo que nos proporcionó
una plataforma óptima para iniciar el vuelo, situaciones a las cuales
no siempre estamos acostumbrados. Esta vez la brisa, de características
similares al día anterior, nos ayudó ligeramente a cubrir el
trayecto hasta Sagunto. Aquí hay que salvar algunos tramos de costa
con instalaciones industriales, portuarias, etc que obligan puntualmente a
tomar precauciones ante posibles contingencias indeseadas, pero la costa en
general proporciona un amplio margen de seguridad en forma de espléndidas
playas de arena, lo que permite un vuelo relajado, admirando la belleza de
la plana citrícola por excelencia. El aterrizaje se realizó
pasado el polígono industrial de Sagunto, en un campo que es utilizado
frecuentemente por los pilotos de Valencia, y desde donde volvimos a despegar
por la tarde tras la necesaria comida y siesta reparadoras.
La etapa vespertina supuso cubrir el recorrido hasta la playa de la Malvarrosa
de Valencia, al norte de la ciudad de la capital. Dado que los preparativos
de las hogueras de San Juan eran precisamente para esa noche, lo que unido
al día soleado propició la presencia de mucha gente en la playa,
hubimos de desandar parte del camino hasta encontrar un punto de aterrizaje
en el que no molestásemos el ocio de los bañistas. Ello no nos
impidió acercarnos hasta las inmediaciones del puerto de Valencia,
disfrutando de una hermosa vista de la ciudad, del puerto y de la playa adyacente.
Finalizado el trayecto, y con el mismo la presente edición, aún
hubo tiempo para incorporarse a las tradicionales reuniones nocturnas en la
playa al amor de la hoguera. Si alguno salió "quemado" de
estas experiencias no es ya objeto de la presente crónica.
A lo largo de las cuatro etapas distribuidas en dos jornadas salvamos, así
lo atestiguan varios GPSs, más de 200 km de vuelo. El balance no puede
ser más positivo, habida cuenta que no hubo percances graves, más
allá de los puramente técnicos, y todos los pilotos pudimos
disfrutar al menos de alguna de las etapas de vuelo. Querríamos agradecer
nuevamente y de manera explícita a las personas que participaron con
nuestro club en la experiencia, Paco Masa de Madrid y Paco de Elche; a aquellas
personas e instituciones que nos prestaron apoyo: aeroclub de Albalat de la
Ribera y aeroclub de Manises; y sobre todo a los que nos prestaron apoyo de
infraestructura en tierra durante el desarrollo de los vuelos (transportando
enseres, recogiendo pilotos, desplegando mangas, atendiendo a las radios,
...), ya se tratase de pilotos de vuelo libre, pilotos de paramotor en dique
seco o los sufridos pilotos consortes, ya que sin su colaboración no
podríamos haber disfrutado tanto de esta edición.
Finalmente queremos hacer público un pequeño sinsabor: la asistencia
de pilotos, fuera de los propios miembros del club Coll Vert, fue realmente
escasa. Aunque desde nuestro club no contamos actualmente con una infraestructura
suficiente como para organizar este evento con demasiado despliegue de medios,
sí creemos que un tipo de convocatoria de esta naturaleza, aprovechando
las inmejorables condiciones de la costa y el clima valenciano, proporcionaría
grandes satisfacciones de vuelo a todos los amantes del paramotor, cualquiera
que sea su grado de pericia. Lamentamos especialmente la mala suerte con Paco
y esperamos sinceramente verle de nuevo entre nosotros para retomar y compensar
los vuelos no realizados.
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NOTICIAS NO TAN ÚLTIMAS
Copa Icaro (St. Hylaire du Touvet: 20-23 septiembre); Semana en Pirineos: Castejón de Sos y Val Louron (13-19 agosto); Vuelta en Paramotor a la Comunidad Valenciana (21-22 julio); Curso de Primeros Auxilios en Villena (26-27 mayo)
28ª
COPA ICARO
St. Hylaire du Touvet, 20-23 de septiembre de 2001
Llovió, sí, a cántaros. Los que
se habían disfrazado tuvieron que pasear su disfraz por el recinto
cubierto, y la verdad es que desluce un poco más que si los ves despegando
desde la impresionante ladera de St. Hylaire. Los que estaban encantados eran
los expositores: todas los fabricantes de velas, accesorios, ropa deportiva,
cometas, revistas especializadas, puestos de bocadillos, etc. etc. estaban
a rebosar. ¿Qué ibas a hacer sino irte de compras y cotillear?
De todas formas, aquéllo siempre es un espectáculo. Eso sí,
hemos traído mucha información, desde lugares variados donde
se puede ir a volar con infraestructura (El Yelmo, La Gran Muralla China,
Iquique (creo que es Perú?) y Marruecos -toda la información
está en el Club-), hasta un vídeo de maniobras acrobáticas
del equipo SAT (con póster dedicado para el Club), y otro con los mejores
disfraces de la historia de la Copa Icaro. Vale la pena echarles un vistazo.
Por suerte, llegamos día y medio antes de que empezara a llover, así
que pudimos conocer un poco el lugar, que es alucinante, y el viernes dió
tiempo a que la gente volara y a ver las exhibiciones acrobáticas del
equipo SAT en directo. La preparación del evento es a no faltar detalle:
despegue
enmoquetado para campeonato y concurso de disfraces,
despegue para pilotos visitantes grande, con comentarista que explica cómo
están las condiciones aerológicas (y las "mejores jugadas"
de los pilotos que despegan ¡glups!!). Aterrizaje amplio, con césped,
señalizado y con zona especial para plegar, cafeterías y escuela
de parapente al lado, y parada de autobús que lleva gratis al despegue
a los pilotos. Difícil de superar. El ambiente era fenomenal, con montones
de actividades variadas como para no parar ni un momento, cantidad de gente
de todas partes y, sorprendentemente, bastante gente de nuestra zona (en algún
momento creí estar en Santa Pola). Muy interesante es también
el festival que se hace de cine relacionado con el vuelo. El año que
viene lo seguiremos intentando...
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Semana
en Pirineos
Castejón
de Sos y Val Louron
13 a 19 de agosto de 2001
Ya estamos de vuelta casi todos (algunos, a día de hoy 24 de agosto, aún siguen a la fresca). La semana de "maniobras conjuntas" del club "Coll-Vert" en Pirineos no ha tenido desperdicio. Y es que el Bond (James Bond) a nuestro lado es un pobre y aburrido ancianito apático. Nos hemos juntado ocho en la furgoneta, mas dos que estaban con sus familias en el camping de Castejón, y toda la peña que nos hemos encontrado allí procedentes de distintos lugares exóticos como Turís o Cornwalles.
El clima nos ha respondido bastante bien...¿oigo risas?...A ver: 1. En Valencia boqueábamos de calor como peces, allí hacía fresquito y por la noche íbamos de manga larga y dormíamos en el saco; 2. En la ciudad nos quejamos de sequía, en las montañas llovió casi a diario; 3. Aquí tenemos el aire contaminado, allí corría vigoroso un fresco aire puro...y qué rápido iba a veces!!!. ¡Qué! ¿Mas argumentos? ¿Que si volamos? Pues SI: Contra todo pronóstico VOLAMOS, y nunca se vuela lo suficiente, así que ¿qué más da cuántos vuelos hicimos... y CÓMO los hicimos?. Volar, volamos.
Estuvimos de lunes a jueves en Castejón, y de jueves a domingo en Val Lourón, en el Pirineo francés. El viernes comimos olla aranesa en un pueblo al lado de VIELLA (sí, no es una errata, nos gusta la comida española) y cenamos en un muro al lado de la parada de autobús del camping de Val Lourón, a unos 50 metros de una zona de pic-nic estupenda, pero es que nos va lo alternativo, no es que no la hubiéramos visto.
En Castejón, nuestra estancia se amenizó con algún planeíllo además de un entrenamiento intensivo en plegar orejas y mantenerlas hasta casi aterrizar por parte de algunos (los que siempre van destacando con las maniobras extremas). También hubo alguna experiencia interesante, de las que nos servirán para las tertulias de la cena de los jueves durante el próximo invierno. Pero ya tendremos todo el invierno para hablar de eso.
Val Louron es el valle perfecto como paisaje de cuentecito bucólico para voladores. Castillo, lago, colinas redondeadas cubiertas de césped, toma inmensa, clima suave... Volamos intensamente, hasta el agotamiento, el aburrimiento o el desvarío: porque también hubo bastante de desvarío. De hecho, en el último vuelo de la tarde del viernes (el quinto del día), los hubo que prescindieron de las leyes de la aerodinámica, del manual de "parapente iniciación" y hasta del sentido común, para despegar. No hubo incidentes y en la cena nos entró la "euforia voladora". Debe ser efecto de la escasez de oxígeno a partir de ciertas alturas (alcanzadas no necesariamente volando).
Podemos considerar, pues, conseguidos los objetivos de la actividad: disfrutar de las sorpresas de la gastronomía de cada lugar, ampliar nuestros horizontes, retomar el contacto con voladores de otros sitios, dejar constancia de nuestro nivel en las tertulias, pisar charcos y trotar por el monte, afrontar las inclemencias del clima con ánimo dispuesto, y... si se puede... volar?. Ah! y dejar de pasar calor durante UNA SEMANA: realmente grandioso.
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VUELTA
EN PARAMOTOR A LA "COMUNIDAD VALENCIANA"
Sábado
21 y domingo 22 de julio de 2001
No es que nos recorriéramos toda la Comunidad en Paramotor...(tampoco se recorren toda España los ciclistas), pero se hicieron un par de etapas interesantes.
El sábado apareció ventoso, lo que no impidió que esperáramos pacientemente a que el viento bajara (la paciencia se facilitó con un paella y una siesta bajo pinos), y sobre las 6'30 PM montamos el chiringuito. La etapa fue desde Santapola (donde hubo desaprensivos disidentes que se quedaron en la ladera a volar en libre), hasta Albatera, pasando por las salinas de Santapola (bordeándolas para no incordiar a los flamencos). El viento era algo fuerte aún, por lo que se llegó a volar con una velocidad suelo de 60 km/h. Las tomas también fueron interesantes, algunas de ellas tipo ascensor con pirueta. Todo incluído.
Para aliviar el cansancio de los participantes, Andrés tuvo a bien alojarnos en su quinta campestre, donde pudimos saborear un buen montón de chuletas y embutido a la brasa. Cosas del deporte: imprescindible cuidar la alimentación.
Al día siguiente, la etapa fue Denia-Cullera. Unos 60 kms. de distancia. Se despegó sin incidentes desde Denia (para los incrédulos hay una grabación de vídeo que lo demuestra, y es que hay nivel) y el aterrizaje fue en el espigón norte de la desembocadura del Xúquer en Cullera.
El vuelo fue muy agradable y los coches-escoba sólamente tuvieron que hacer entre unos doce participantes, dos recogidas sin importancia (un cable que se soltó y otro que no se acordó de contratar nave nodriza para el combustible). El caso es que comimos la obligatoria paella en Cullera (genial paella, por cierto), y el viento tuvo el detalle de ofrecernos una maravillosa tarde para estar tumbados en la arena de la playa, eso sí reflexionando sobre el vuelo.
Buen volar y buen comer: fin de semana perfecto. No hay nada como una buena organización.
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CURSO DE PRIMEROS AUXILIOS EN VILLENA
Sábado 26 y domingo 27 de mayo de 2001
Pues sí, estuvimos haciendo un curso de primeros auxilios en Villena. Lo organizó la Federación para los de ala delta y parapente, y allí estábamos todos, unas 50 personas (Sí, es cierto), la mar de serios y atentos, escuchando todo lo que nos explicaban y deseando poder ser socorrista muchos años y no tener que poner en práctica NADA.
Pero la cabra tira al monte y... a las siete y media... nos fuimos a la Solana
Y VOLAMOS
Laderón espectacular para nosotros. Además fuimos los únicos que volamos, el resto de la gente (no sabemos bien el motivo) como que le hacía ascos ese día al vuelo. Por nosotros sin pegas. Más detalles en el club. Vimos la puesta de sol volando, recogimos mientras que uno de los que bajaban coche cambiaba una rueda pinchada, y nos hicimos a las once de la noche una cena digna del vuelo.
Domingo: Curso otra vez por la mañana, y nos dieron suelta justo a tiempo para salir pitando a Santa Pola, porque nos habían estado preparando la ladera. Terrible ladera también allí. De las divertidas, con pompitas, pero sin encantarse por si pinchas. Para no irse, aunque algunos tenían hasta hambre y ¡querían comer! ¡habiendo ladera en Santapola! ¡Total eran sólo las seis y media de la tarde!.
Recogimos, merendamos y a casa. Fin de semana redondo. No hay nada como tener encargado el viento.
| INFORMACIÓN : Parapente ; Paramotor ; Club Coll-Vert info@coll-vert.com
Telf:
639
67 41 61 |
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Fotos
de Valdelinares: marzo 2005 Villar del Arzobispo 2005; 7ª Vuelta en Paramotor: julio05 Echo-ValLouron 2005 |
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